Después del fenómeno 50 sombras de Grey, cada vez se promueve más el sadomasoquismo sin medir sus consecuencias; una especialista analiza para la revista OH LALA esta práctica y cuál es su límite.

Está bueno saber en concreto de qué estamos hablando cuando mencionamos la práctica del sadomasoquismo. Sobre todo porque actualmente, después del fenómeno 50 sombras de
Grey, hay muchos sitios web y grupos de personas que lo promueven sin medir sus consecuencias. Primero, es clave saber que aunque ambos en la pareja estén de acuerdo, tiene sus riesgos, porque sus fronteras son tenues y, de ser superadas, puede ser peligroso.
Entonces, el sadomasoquismo sería una práctica sexual válida siempre y cuando sean dos o más los adultos que dieron su consentimiento y acuerdan los límites. Es decir, nada se da por sentado. Cuando algo de lo que se hace es una imposición unilateral, el fino límite de lo permitido se rompe y aparecen la violencia y el sometimiento. Si se atraviesan las fronteras, se rompe el acuerdo. Y, justamente, lo difícil entre los seres humanos es mantener los límites y los acuerdos, ¿no? Es un gran desafío. Más aun en una relación sexual, donde se pone en juego algo del orden de la violencia y el sostenimiento del deseo.
Entonces, hay víctimas y victimarios: en el sadomasoquismo no hay una parte que sufre pasivamente elabuso de otra persona que ejerce su poder, sino que es una práctica consensuada.
Quienes practican formalmente el sadomasoquismo realizan sus fantasías a modo de juego. Actúan roles de dominación-sumisión o de esclavo-amo. No son, solo actúan. Al que es sometido le gusta ser sometido, y se pueden cambiar o no los roles en la práctica.