Andrés María Mendoza: Con mi trabajo aporté al asfaltado de las primeras avenidas de Ciudad Bolívar

Cumplir 100 años con plena conciencia y fuerzas para seguir empujando los avatares de la vida, rodeado de los seres más queridos, es un verdadero orgullo para cualquier ser humano.

Este es el caso del longevo Andrés María Mendoza, quien el pasado16 de mayo arribó a 100 años de vida. Nacido en plena dictadura del benemérito Juan Vicente Gómez, un 16 de mayo del año 1920, en el pueblo de Hamaca, jurisdicción del municipio Sucre, que para la época era una población de gran emporio dedicada a la faena agropecuaria, a cuya actividad agrícola se incorpora como jornalero a los ocho años de edad, tras perder a sus padres antes de cumplir los cinco años.

Los progenitores de Andrés María Mendoza fueron: José Matías Barrios y Genoveva Mendoza. Es el cuarto hermano de cinco hijos nacidos de esa unión conyugal. Con la muerte de ambos padres en su niñez, él y sus cuatro hermanos quedan bajo el amparo de una tía materna de su progenitora, de nombre Justina Mendoza.

Aún no cumplidos los diez años la familia protectora de los huérfanos infantes cambia de domicilio para la población rivereña de Mapire, estado Anzoátegui, donde él y sus pequeños hermanos comienzan a trabajar como jornaleros en las islas de la localidad, en la cual se cultivaban diferentes rubros alimenticios, y transportando ganado vía fluvial desde Mapire hasta el municipio Sucre y Ciudad Bolívar devengando un salario diario de dos bolívares que entregaba a sus padre de crianza para colaborar con el sustento del hogar.

Cumplidos los 16 años de edad se traslada a la población agrícola de Curumutopo, jurisdicción del municipio Sucre para trabajar la agricultura como peón, devengando un salario diario de tres reales, labores que alternaba con las parrandas y serenatas que se daban en esa colectividad y sectores circunvecinos, interpretando melodías del cancionero musical para la época, y como maraquero integrante de los improvisados conjuntos de la localidad.

A pesar de haber sido un parrandero en sus moceríos (joven) dice con orgullo que conoció muy pequeña a Basilia España, quien ha sido su compañera de toda vida y con quien ha compartido más de 70 años de unión conyugal. Ella tiene 88 años cumplidos, uniéndose en matrimonio cuando su hoy esposa tenía 17 años y él 29. De cuya unión procrearon nueve hijos, cinco hembras y cuatro varones, siendo el primer vástago Jesús Rafael (difunto), Dominga, Yolanda, Alberto José (Cheo), Andrés Enrique (Rico), Elida, Idalberto, Elizabeth y Eira.

Recuerda que se viene a vivir para Ciudad Bolívar el año de 1952 durante la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez, donde comienza a trabajar por un tiempo de dos años en el desaparecido Instituto Nacional de Obras Sanitarias INOS). Cuenta que para el año 1954 es reportado en una empresa privada de nombre Minseca, encargada de las primeras exploraciones de hierro que se realizaron en el estado Bolívar, cuyos yacimientos se encuentran ubicados en el cerro El Trueno, en las adyacencias de La Esmeralda del municipio Sucre.

Con su mente lúcida explica que el año de 1954 comienza a trabajar en una contratista encargada del asfaltado de las primeras calles y avenidas de Ciudad Bolívar, entre las que recuerda: las avenidas Maracay, Bolívar, sector Cruz Verde y El Muertico, entre otras vialidades públicas de la localidad, con un salario de 10 bolívares semanales, suficientes para el sustento familiar.

Además, cuenta que para mantener a su familia en el año de 1956, todavía bajo la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, también tuvo que realizar trabajos como ayudante de albañilería, pero que por lo forzoso y pesado de la faena se vio obligado aprender a la perfección ese oficio, para tener sus propios ayudantes y rendir los “churupos” para los gastos de la casa.

Recuerda que también trabajó en el año de 1960 en el Ministerio de Obras Públicas (MOP), donde laboró como ayudante de topografía en la construcción de la vialidad desde el río Aro hasta el Caura, y en la construcción de la carretera desde el río Caura hasta Caicara del Orinoco.

En el año 1981 trabajó en la última etapa de la construcción de la represa Raúl Leoni, confesando con satisfacción que esta fue su última actividad laboral en una empresa, y que posteriormente se dedicó a diferentes actividades productivas por cuenta propia. “Me siento orgulloso de haber aportado con mi trabajo a la construcción de la vialidad desde Ciudad Bolívar hasta Caicara del Orinoco y con el asfalto de las primeras calles y avenidas de mi querida Ciudad Bolívar, dijo emocionado.

Andrés María Mendoza confiesa que se siente dichoso de haber arribado este 16 de mayo a un siglo de existencia, gozando de perfecta salud al lado de su eterna compañera de vida, Basilia España de Mendoza, ella con sus 88 años a cuesta, saludable y en pleno juicio de sus facultades, con el calor humano de sus ocho sobrevivientes hijos, y con el recuerdo de su hijo mayor fallecido, Jesús Rafael, además de sus 37 nietos y 77 bisnietos, y una tataranieta. “Espero cumplir otros añitos más al lado de mi querida familia”, dijo nuestro amigo de muchos años Andrés María Mendoza. Especial Roger Sarmiento