“El Cicpc mató a mi esposo y luego inventaron un enfrentamiento”

El sábado 16 de mayo Johan Fonseca Aguana se encontraba reunido con familiares jugando cartas en el callejón El Topo del sector El Mango de la barriada de Guaremal en las afueras de Los Teques. El encuentro no tenía una razón en especial, era consecuencia de la cuarentena decretada desde mediados de marzo por el Ejecutivo Nacional para contener la propagación del coronavirus en Venezuela.

Johan salió a la bodega a hacer un mandado, pero primero fue a su casa para ponerse una camisa. Esa fue la última vez que lo vieron con vida. Tres o cuatro minutos después de haber salido se escuchó un tiroteo, cuando los familiares y vecinos salieron a ver qué había ocurrido se encontraron con que Johan y un joven identificado como David Vidal Sánchez estaban muertos, el Cicpc los había matado.
“A mi hijo lo mataron cuando estaba poniéndose una camisa, lo mataron en la puerta de su casa, no le dieron voz de alto ni nada, apenas lo vieron le dieron los tiros. Dejaron a dos niños de 10 y de siete años huérfanos”, dijo María Aguana, mamá de Johan, quien indignada por el crimen acotó, “no es justo, no hay necesidad de que la ley haga eso, hay que impedir que la policía siga matando gente inocente y presentándolos como criminales”.

Vale destacar que el día de la muerte de Fonseca funcionarios de la subdelegación de Los Teques del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc), informaron que dos hombres habían resultado muertos durante un enfrentamiento en Guaremal, los funcionarios los identificaron bajo los alias de “El Johan” y “El Ruso”, señalaron que los fallecidos eran secuestradores y atracadores.

“No sólo los mataron, sino que además los presentaron como unos delincuentes cosa que es totalmente falsa”, señaló Diana Morales, hermana de Johan Fonseca, quien agregó que su hermano era ayudante de albañil en Caracas, mientras que David Vidal se dedicaba a la barbería, “ninguno era un delincuente”.

Marielbis Carolina Fagundes Ruiz, esposa de Johan Fonseca, recordó lo ocurrido la tarde del sábado 16 de mayo, “nosotros estábamos compartiendo en familia, estábamos jugando cartas y él salió, pasaron como cuatro a cinco minutos y escuchamos los disparos… cuando salimos corriendo los policías no nos dejaban pasar, nos decían que nos fuéramos y seguían disparan al aire, nos maltrataron nos gritaron, luego… se metieron a la casa y nos robaron, se llevaron los teléfonos y otras pertenencias de Johan.”

“Nosotros estábamos tan contentos, todo estaba comenzando a salir bien, estábamos reuniéndonos para ir a Ecuador, donde Johan vive el mayor de sus hijos, ya teníamos casi todo listo, pero llegó la cuarentena y todo cambió, no podíamos salir del país y la pasábamos de lo mejor reunidos en familia, sin problemas, hasta esta tragedia”.

“Me lo entregaron podrido”
Los familiares criticaron la forma como se manejó el caso, “la información que la policía sacó era falsa, no sólo lo mataron físicamente, sino que además moralmente, convirtieron a dos personas inocentes en criminales, al presentarlos como secuestradores, cosa que es falsa, y además nos tienen aterrorizados, nos llaman con los teléfonos de Johan y nos amenazan, nos amedrentan, nos tienen aterrados”.

La pérdida de un ser querido es tremenda, sobre todo cuando se trata de un joven, “pero lo más grave es que ni siquiera nos permitieron despedirnos de él, parece que lo hubiesen hecho a propósito, en la morgue de Los Teques dejaron que se pudriera, nos lo entregaron podrido, no pude despedirme de él, no pude darle un último adiós”, agregó Marielbis Fagundes.

“A mi mataron en vida, me quitaron la razón de vivir, me quitaron a mi esposo, cada vez que salgo de la casa y veo el lugar donde la policía lo asesinó, siento que me muero, no tengo ganas de vivir, me quitaron las esperanzas y las ilusiones, esto no debería pasar, este tipo de cosas deben detenerse”, dijo la esposa del albañil asesinado en Guaremal.

“Johan no tenía armas, no era un delincuente, a los dos los mataron como unos animales y nadie puede hacer nada, solo esperamos que haya justicia y que los asesinos de mi hijo y de Daniel sean castigados, que vayan presos”, concluyó María Aguana, mamá de Johan.